
Cómo empezó mi historia con el café y todo lo que tuvo que pasar en el camino para llegar a ofrecerte hoy 80 Arriba
Todo empieza en casa de mi abuela, donde por costumbre se servía café pasado en chuspa las tardes y su aroma inundaba mi cuerpo, mi cabeza, mis sentidos. Yo decía “abuelita quiero una taza grande de café” y ella con su sonrisa pícara me decía “calladito de los adultos Paulinita” y me servía mi taza grande de café en corto yo feliz me dejaba llevar y me iba largo en una meditación profunda con mi taza grande de café. Pensaba “a qué huele esto tan rico, por qué me gusta tanto su sabor, su aroma y su color, a qué sabe, qué es esto tan rico que estoy tomando?” Siempre lo serví sin azúcar, nunca me gustó arruinar el sabor de las frutas, el café y chocolate con azúcar. Los años fueron pasando y la costumbre seguía siendo la misma, en la tarde en casa de mi abuelita siempre olía a café recién colado en chuspa y ya saben en corto mi “taza grande”.
Donde había café ahí estaba yo, durante toda mi vida, haciéndome las mismas preguntas frente a mi taza, “qué es esto tan rico que estoy tomando?”. Nunca tuve sensibilidad a la cafeína, por tanto para mí el café ni me despierta, ni me altera, ni me pone nerviosa, solo lo he tomado por placer.
Cúando crecí fui viendo como la única marca de café que existía (o la que yo recordaba no era tan quemada como ahora) en esa época fue perdiendo fuerza y se lanzaron al mercado más marcas de café, pero era raro, algo sabía amargo y ya no era café, era negro … mi gusto por el café me llevó a buscar más de esto y probaba y probaba marcas de café, podía apreciar a mi modo muy propio y rústico que había cafés negros, oscuros, menos negros, algunos feos, otros amargos, otros ricos, otros dulces. Siempre he tenido la facilidad de distinguir olores y sabores, siempre pensaba “algún día estudiaré todo lo que pueda de esta bebida”, y con los años seguían apareciendo cafeterías, más marcas de café y me enteré de que existían los baristas… obvio tenía que estudiar barismo y lo hice, definitivamente no era lo mío, no me quedan bien las microespumas, sin embargo me enteré que existía algo llamado “cata de café”, “sommelier”, “catadores”, “tueste” y obvio … tenía que saber más de esto también porque por ahí si iba mi match con esta bebida, sentir los sabores. Tenía que permitirme aprender a tostar a mi gusto un café, tenía que aprender de todos los sabores posibles y lo busqué… y lo busqué … tuve la suerte de toparme con una persona que me ayudó, me apoyó y enseñó a catar café, a tostar café, a hacer analisis de calidad en lotes café y en una multinacional dedicada a la compra venta de lotes de café alrededor del mundo. A veces no lo podía creer, mi sueño se estaba haciendo realidad, y todas mis preguntas estaban siendo contestadas, a qué sabe el café -a frutas, cacao, mantequilla, a verduras algunos otros y a cartón también. Sí, claro, un buen catador sabe distinguir también esos sabores de los defectos, a qué huele el café.. a gloria, amor, enamoramiento, dulce, frutal, amaderado, a flores, a jazmin, etc. En serio, cada día que pasaba en esta multinacional estudiando lotes de café me enamoraba más y más del café.
Dicen que cuando viajas tu mente se abre a nuevas experiencias, y vaya que en mis viajes que gracias a esta empresa pude hacer tuve el placer de probar la exquisitez de todos los lotes de café y variedades posibles. Para mi, probar un café es un orgasmo, literalmente. Y aquí me pagaban por buscar cafés ricos dignos de compartir con el mundo entero, entenderás que yo estaba en lo alto de la cima más alta que me había podido imaginar y cada día para mí. Aunque el trabajo era muy duro, largo y cansado eran días llenos de felicidad y apreciación total por la vida y el placer que tenía de estar dedicando mis días a algo que me apasionaba tanto como el café, y no solo esto, ahora también sabía mucho de procesos de campo y cultivos de cafeto, variedades, sabores, tueste, cata, etc. Pasaron algunos años, entre miles de kilos de café, países recorridos y mucha experiencia en este bello mundo del café, el control de calidad, cata, campo, cultivos, abonos, sonrisas, abrazos cafeteros, invitaciones de los productores a su mesa familiar (obvio con café pasado en chuspa u otro método más nice y moderno en una hermosa finca) con esos paisajes de toda centroamérica frente a mí, moles, tacos, pupusas,tamales, arepas, humitas, viajes por carreteras que jamás imaginé conocer, etc, etc, etc. No hay descripción posible para tanta felicidad, memorias y gratitud infinita que cargo conmigo gracias al bendito cafecito, sin duda la mejor experiencia que pude haber tenido y obviamente vivo agradecida cada día por ello. Aunque al volver a Ecuador me quedé sin empleo antes de pandemia, y en ese momento no entendia que había pasado, y fue muy duro para mí sobre ponerme de eso, en el 2024 una tarde de abril entendí que toda esa experiencia que había adquirido no podía quedar solo ahí, no podía olvidarme de mi pasión por un empleo perdido, no podía dejar al mundo sin probar un café seleccionado desde procesos en campo, asegurando calidad y solo por el placer de educar a la gente a tomar buen café (sin azúcar obviamente). La vida te pone personas, circunstancias y facilita todo, cuando estás lista para el siguiente paso. Imagina, lo tengo todo (productores confiables, conocimiento, pasión) solo me faltaba accionar, y sin duda cuando mi socio actual me dijo “seamos socios y vendamos café del bueno, es que me preparaste y me hiciste probar a mí, cambiemos la historia de tomar buen café en la casa y eduquemos al país entero” yo no lo podía creer, claro, podía hacerlo pero necesitaba su complemento (Él es el genio en la tecnología y las finanzas en este proyecto) su ayuda, su experiencia y compañía. Y sí, después de trascender mis múltiples cucos mentales y miedos, decidí decir si a este proyecto que ahora tiene nombre y apellido 80 Arriba, una marca de café creada por dos locos apasionados del café, con suficiente experiencia cada uno en sus áreas y con ganas de brindarte la experiencia más deliciosa y de calidad que hayas probado en tu vida, sin salir de casa y a precio justo.
Y sí así nace 80 Arriba, dos personas que se encontraron para hacer proyectos juntos, para entregar calidad a nuestro país. Dos locos que quieren enseñarte del mundo del café con calidad (ese que no arde la panza, que es delicioso y que te hace bien beber) y facilitarte la experiencia de tomar un buen café en casa sin complicaciones, y con la garantía de calidad sobre todas las cosas. Que el café de especialidad y exclusivo te llegue a casa con facilidad y tengas la certeza de un café de calidad no de percha de supermercado, nosotros aseguramos la calidad y precio justo y tú obtienes el mejor café del mercado en la comodidad de tú hogar.
Blog dedicado a mi socio, gracias por ayudarme a confíar en la vida y sus procesos y gracias por confiar en mí una y otra vez.
¿Y para tí, cómo se siente tomar un 80 Arriba ahora?